El 16 de octubre, Nikki Hill, de Carolina del Norte, pero instalada en New Orleans, sacará su nuevo álbum Heavy Hearts, Hard Fists a través de Deep Fryed Records. Impulsada por el boogie rugiente de su banda, una mezcla a medias entre The Staple Singers y AC/DC, su nuevo album muestra a una Nikki que rezuma seguridad, con un sonido ardiente que predica el gospel más rockero: altas horas de la noche, besos calientes y amor intoxicante.

Criada en el coro de una iglesia, dentro del espíritu del R&B y el garaje rock rumble, Nikki Hill escupe fuego con un alma bañada en la voz de Etta James, y su tatuado aura y su pelo colmenero que recuerda a la guitarista de los Cramps, Poison Ivy. Heavy Hearts, Hard Fists es una vitrina para la versatilidad ilimitada de Nikki, ya desde el perverso estruendo que es "Struttin'", el blues quemadero a lo Rolling de "(Let Me Tell You 'Bout) LUV" o esa balada que nos llega al alma que es "Nothin' With You".

Hace un par de años, Nikki Hill era una camarera con una afinidad hacia el punk, y con un amor profundo hacia el R&B más clásico. A petición de su marido (y ahora guitarra de la banda) Matt Hill, paso de detrás de la barra al escenario. La acogida ha sido extática, y ahora la banda gira por el mundo incansablemente, impresionando audiencias con su sonido muscular, los riffs volcánicos de Matt, y, por supuesto, el inimitable carisma de Nikki.

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